🍷🍷 Cómo elegir (y disfrutar) un buen vino y no morir en el intento 📝 – Parte 1

 

En muchas notas hemos hablado sobre cómo elegir un “buen” vino, si bien este concepto esta cargado de subjetividad siempre es bueno tener en cuenta las buenas opciones que existen en el mercado (argentino al menos). Bien, ahora quise enfocarme un poco más en lo “macro” y tratar de abarcar todo el proceso de elección-compra-disfrute de un vino, es por eso que traté de desmenuzar cada uno de estos conceptos para poderles hacer la tarea más fácil y ampliar así el momento cúlmine: el descorche.

En primer lugar, trato de ubicarme para qué ocasión busco el vino: si es para tomar relajada con amigos, si estos amigos son o no son de beber vinos, si es para tomar con mi imagespareja, si es para celebrar algún logro, si es para disfrutar en familia o mi favorita: para beber sola. A este paso se le suele restar importancia muchas veces, pero creo que es una de las claves que determinarán el vino a buscar, ya que no es lo mismo comprar un vino para un asado con amigos amantes de otras bebidas (cerveza, fernet, etc) que uno para abrir con la familia de la pareja el domingo en el almuerzo.

Acto seguido, pienso en lo inevitable: cuánto dinero dispongo para el o los vinos en cuestión. Acá también sumaría el hecho de saber cuántas personas potencialmente tomarán vino y el momento del mes en el que estamos (no se rían influye mucho!). Una vez que tenemos esos parámetros en claro, tenemos una visión mucho más efectiva de hacia dónde nos dirigimos

Wine

Como tercer paso (y capaz acá me salga la sommelier que llevo dentro) necesito la información sobre la comida para pensar en el MARIDAJE (casamiento entre comida y bebida), ya que aunque sea difícil de creer una comida muy picante, muy salada o muy intensa puede arruinar cómo percibiremos el vino o viceversa.

Siempre es importante tener en cuenta que si bien hay “reglas” (no creo en este concepto, me gusta decir SUGERENCIAS) al fin y al cabo el vino que nos gusta beber suele combinar de maravillas con la comida que nos gusta disfrutar, aunque estemos hablando de vinos tintos y pescados o de blancos con carnes de caza. Estas sugerencias existen para poder apoyarnos en ellas si no sabemos bien para qué lado correr en una vinoteca, pero no son lo estrictas que solían ser en el pasado. Ya no es un pecado tomar un rico Sauvignon Blanc con unos buenos quesos curados. Acá tengo siempre atención especial en ciertos detalles que nombre al principio: el picor de la comida, si es carne de qué animal y bajo qué método de cocción se realizó (asado, al horno, al vapor, etc), qué acompañamientos tendrán y cómo éstos fueron cocidos, entre otras. Si, sé que capaz ahora estén leyendo y revoleando los ojos como diciendo: uh que fiaca preguntar todo eso, Pero son menos de 5 minutos que garantizan el éxito.

 

 

 

Una vez que estoy en la vinoteca (preferentemente vinotecas ya que ellos cuidan el producto y tienen los vinos a la temperatura adecuada, con una luz que no dañe y con el corcho en perfecto estado, además suelen ser amplios conocedores que no dudan en compartir su sabiduría con nosotros) ya con una pre-idea de qué quiero (en el paso anterior generalmente por decantación se opta por un vino blanco, tinto, rosado, espumoso o dulce, gracias a la comida) me dirijo a la parte correspondiente al color y estilo de vino que busco y me posiciono en el rango de precios que deseo manejar. Las opciones siempre son abundantes, no se sientan abrumados! En la variedad está el gusto dice el dicho y esto es bueno, es mil veces mejor que tener 1 o 2 etiquetas para escoger y ya. Suelo tomarme el tiempo necesario para mi elección: admito que primeramente soy muy visual: las etiquetas llamativas irremediablemente (o no) atraen mi atención, si no estoy contenta con ellas voy a los nombres más tradicionales y comunes, esos que se que nunca fallan. Pero dense la oportunidad de probar distintas bodegas, diferentes vinos y tomar ese riesgo, les aseguro que los resultados serán en su gran mayoría positivos. Lean etiquetas y contra etiquetas también, se crearon con la idea de informar más al consumidor sobre el vino que está dentro.

Una vez comprado el vino, es importante que al llegar al lugar donde será descorchado y ajusticiado (bebido), nos enfoquemos en la temperatura. Si es un vino blanco, rosado, espumoso (no espumante) o dulce es un MUST que el frío no se pierda, sobre todo hablando de jornadas calurosas como las que estamos atravesando. Si antes de llegar no tuvimos chance de enfriar la o las botellas, éste es el momento de recuperar el tiempo. Como consejito personal les recomiendo poner el vino (no importa cuál sea) en el freezer una 15-20 minutos antes de la hora deseada de descorche, asi gana temperatura en la copa recién y le ganamos unos minutos al calor (recuerden que un vino que esté por encima de su temperatura “óptima” de consumo puede resultar denso, alcohólico y lo más importante, no invita a una segunda copa).

 

 

Y con eso terminamos al menos la primer parte de esta mini guía para elegir un vino y no morir en el intento 😃 pero en muy breve seguiremos con los tips y consejos para disfrutar a pleno de esta noble bebida.

Saludos @flordesommelier

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