Livverá: De vida verdadera. Lo nuevo de Germán Masera por @florsommelier

El pasado lunes 22 de mayo nos dimos cita en Casa Vigil Palmares (agradecemos la invitación) para una pequeña reunión que se realizó con motivo de la presentación de los vinos de Germán Masera y Pol Andsnes: dos estilos bien distintos y dignos de conocer y probar.

El que dio el puntapié inicial fue Germán Masera, presentando su proyecto personal. Germán ha estado a cargo de grandes bodegas de renombre, de la talla de Sophenia y Noemia y ahora se encuentra llevando a cabo un llamativo proyecto en Córdoba (La Comarca) y su línea en Mendoza llamada: LIVVERÁ, producto de la unión de dos palabras: LIV = vida // VERA = verdadera. Casi de inmediato dimos paso a la degustación de sus vinos:

·LIVVERÁ MALVASÍA: ya incluso antes que viertan el vino en la copa, el vino despierta nuestra atención. MALVASÍA, esa uva que resuena levemente en la cabeza de quienes leemos notas de variedades europeas de vez en cuando, pero que nunca nadie se había atrevido antes a vinificarla por estas latitudes.

Germán se encontró con este viñedo durante su paso por Sophenia. Él mismo describe ese momento particular diciendo que estaba “jugando”, ya que compraban uvas a productores distintos, entre ellos a la familia Pelegrina (tercera generación), quienes además de uvas blancas, tienen malbec y bonarda (atenti al bonarda 2017 que livverá ya está haciendo ALGO). Las uvas en cuestión están en El Zampal (suelo arenoso y pobre en materia orgánica) a unos 1000 msnm en Tupungato. Malvasía era una uva bastante antigua, por eso la familia decidió no quitarla por completo y dejaron sólo unas 20 hileras. Dato curioso: el INV no la tiene registrada como MALVASÍA, entonces debieron hacerlo bajo el nombre de SEMILLÓN. Germán decidió tomar el riesgo de vinificarla y más aun pagándola como el mejor chardonnay de Uco. ” Germán es una de las personas que piensa que necesitamos como país producir más vinos blancos con estructura. “

SOBRE EL VINO: La idea no comenzó con hacer un vino NARANJO (elaborar vinos blancos como tintos, es decir: con pieles y semillas), pero terminó siendo así ya que creía que, si no, no estaba aprovechando lo suficiente la uva. Con esta decisión ya tomada, trató a la malvasía siempre como si fuera la fermentación de un vino tinto, es decir, en contacto con las pieles durante todo el proceso fermentativo. Además de este contacto, hizo una corta maceración pre fermentativa, desde que entró la uva al huevo de concreto hasta que las levaduras nativas (es decir, aquellas que se encuentran en la piel de las uvas, ese “polvillo” que solemos lavar en las uvas para consumo en fresco) empezaron la fermentación; y una maceración post fermentativa, luego de aproximadamente 12 días de fermento, llegando a un total de casi 2 meses en total.

Está casi de más decir que este estilo de vinos, persigue el concepto de ORGÁNICO (es decir, sin agregados químicos en la planta, como pesticidas, y casi sin ningún químico en el proceso fermentativo, a excepción de sulfitos al momento de envasar) y no agregan levaduras inoculadas, dejan que las indígenas hagan todo el trabajo, corroborando una tendencia que ya se instaló en Argentina como en tantos otros países.

Luego de la maceración luego de la fermentación, prensa y estiba el vino resultante en barricas de roble viejas y usadas por un espacio de 12 meses aproximadamente antes de embotellar. Aquí es dónde Germán cree que la Malvasía se expresó mucho más y liberó más aromas típicos de la variedad.

A destacar: ES EL PRIMER VINO DE UVA MALVASÍA QUE LLEGA A BOTELLA Y SE COMERCIALIZA COMO TAL.

Producción: Aproximadamente 2.500 botellas, resultado de 8 barricas que se produjeron.

Nota de cata: lo que más me gustó y quedó en mi mente, es su nariz: aromas salvajes y cítricos, pero refiriéndome a la piel de naranja y hasta de pomelo; un poco de jazmín y flores blancas complementaban. Tenía una boca un poco tímida al principio y a medida que va pasando por boca se va despertando, esperaba más acidez (quizás por su bajo alcohol: 10,5%) pero me encontré con un vino de paso rápido, que te deja pensando en la nariz que tiene.

Maridaje: unas ricas y crocantes mollejas con muy poco limón y un toque de pimienta. Como antesala de un buen asado de domingo.

CONCLUSIÓN: Creo que es un vino que está bien para consumir ahora, pero si tienen paciencia y pueden darse el lujo de esperarlo, le tengo muchísima fe a cómo evolucionará en un par de años. Esa nariz creo que mudará a aromas más complejos e intensos, como kinotos, y la boca se asentará.

· LIVVERÁ MALBEC: como bien dijeron en la cata, es un “blend de alturas”: se trata de un 100%

malbec, no me malinterpreten, pero Germán acá decidió cosechar en tres alturas diferentes, siempre dentro del querido GUALTALLARY:

1. 1200 msnm: donde predomina un suelo con más piedra.

2. 1350 msnm: acá ya empezamos a tener un poco más de carbonato de calcio.

3. 1600 msnm: es, quizás, el viñedo más difícil. Suelo aluvional y clima extremo que sólo permite cosechar en algunos años.

Su hacedor lo llama “vino más de suelo que de cielo”, en gran parte por la cosecha por alturas que les comenté.

La etapa cofermentativa (es decir: cosecha todas las uvas a la misma vez, arriesgándose a que no TODAS se encuentren en el punto ÓPTIMO de cosecha) también la realiza de tres maneras distintas: con racimo entero, con raspón y una tercera parte la uva despalillada. Al igual que su hermano blanco, luego de la fermentación, prensa y pasa a barricas de roble usados por un espacio de 12 meses.

Nota de cata: un buen exponente de Gualtallary para aquellos que quieran conocer cómo la zona se adapta a nuestro malbec. Es más boca que nariz, casi lo opuesto al blanco. El final es persistente sin ser “pesado, de los vinos jugosos; casi que me pide comida para disfrutarlo mejor.

Maridaje: Caigo en lo obvio, lo sé. Pero me parece que no hay mejor casamiento que este tipo de malbec con una rica carne, como me gusta a mí, jugosa por demás.

CONCLUSIÓN: Me gustó, no me volvió loca como su hermano blanco. Creo que forma parte de esta nueva onda de hacer vinos tintos, malbec específicamente, donde la madera no esté presente, no se sienta y no moleste.

Para cerrar, les dejo una frase que dijo Germán casi al principio de su cata: “En cada lugar donde hice vino, viví. Para poder entender mejor el lugar y lo que está pasando.”

Ah, y no lo olviden: ¡agenden el bonarda que está en proceso!! #ElQueAvisaNoTraiciona. En la segunda parte de la nota, se vienen los vinos de Pol, imperdibles!

Florencia Gonzalez Balverde

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